

Kitemaker es una empresa de desarrollo que ofrece un software para organizar el espacio de trabajo, centralizar material y habilitar conversaciones e interacción entre equipos. El desafío de marca fue construir un símbolo que representara el crecimiento y la colaboración sin caer en los códigos genéricos del software de gestión (tableros, checklists, engranajes).
El objetivo fue lograr un ícono simple y memorable que transmitiera movimiento y avance, y que a la vez funcionara como una letra identificatoria de la marca.


El símbolo combina la forma de un barrilete con la estructura de la letra K, inicial de Kitemaker. El barrilete simboliza el crecimiento: algo que se eleva, gana altura y avanza empujado por una fuerza externa, tal como un equipo de trabajo gana impulso cuando cuenta con las herramientas correctas. Su hilo remite además a la conexión, la idea de que distintas personas quedan unidas a un mismo objetivo aunque trabajen a distancia. La forma angular y ligera del barrilete aporta liviandad visual, reforzando la sensación de un software ágil y sin fricción.
El resultado es un ícono que funciona como abreviación de marca (la K) y como metáfora de uso, transmitiendo en cada aplicación que Kitemaker es la herramienta que hace despegar y sostener en vuelo al equipo de trabajo.







