

Paul Hughes es psicólogo especializado en tiro deportivo profesional, enfocado en trabajar la mentalidad del tirador: su respiración, su calma y su puntería en el instante exacto de la competencia.
El desafío pasaba por encontrar un símbolo que representara esa precisión mental sin recurrir a la imagen literal de un arma, algo que hablara del enfoque psicológico detrás del deporte.


El símbolo superpone la punta del cañón de una escopeta vista de frente con un círculo que representa el blanco, la mira. De la intersección entre ambas formas surge, en la contraforma, la figura de un ojo, síntesis visual de la vista y de esa puntería precisa que Paul entrena en sus pacientes. Esa construcción por contraforma resulta clave: el ojo no está dibujado, aparece como consecuencia natural de la unión entre el arma y el objetivo, tal como la calma mental es la consecuencia de entrenar cuerpo y mente en conjunto.
El resultado es un símbolo con doble lectura, deportivo y psicológico a la vez, que sintetiza en una sola imagen el trabajo de Paul: ayudar a que cada tirador encuentre, en el momento del disparo, la misma precisión que tiene el propio isotipo de su marca.







